SONORAS, LEVES MUTANTES NOCTURNAS
Siempre llegan cuando estoy durmiendo
Torpes mutantes que trepan por mi cama,
Invisibles, sonoras, como un soplido un tanto ausente,
Murmuradas y fugitivas.
Son palabras perdidas, soñadas, olvidadas.
Se acercan con su séquito de imágenes ingrávidas
Sugerentes, equívocas, polivalentes.
Nunca sé qué buscan en mí. Por qué a mí
Si apenas salgo del silencio de la máquina de vivir
Para entrar en el solitario hueco de la noche
Sin otra fortuna que algún sueño absurdo
Sin otra estrella que algún intento más,
Tan absurdo como el sueño.
Pero ahí están, cabalgando en el aire,
Alrededor de mis orejas que no quieren perder su rumor
Y se agrandan como cálices
Hasta sentir su aliento con el que velan
Miradas circunflejas de personajes soñados,
Para por fin dejar oír su canto de sirenas
Que inolvidable para el alma,
Se borra para la pluma apenas despierto.
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