miércoles, 28 de octubre de 2009

EL NÚMERO DE ORO

EL NÚMERO DE ORO

Salgo del silencio convirtiendo metales
cuyo origen no me fue permitido dar a conocer.
Avanzo hacia el sonido
pero me es negado el acceso al lugar donde moran
los cuerpos luminosos de los maestros del mundo.

Dudo que pueda conocerlos. Dudo que se dejen ver.
No quiero dudar que existan.

Cuando me encuentro con mi Culpa
caminando a la par en el barrio de la penitencia
nos saludamos como viejas conocidas.

Dejé de ser "somos" hace tiempo.
No acusar. No juzgar. Mea culpa.
Ahí siguen los chicos de navaja
buscando tripa que cae de los camiones
para comer este día.
Mi Culpa me los señala otra vez, otra vez y otra.
Me abro el pecho ¡ coman de aquí !
pero ella sigue señalando.
Basta. Yo no fui. Yo no estaba ahí cuando se hizo.

Por encima del universo manifiesto,
deslizo mi paseo
de pies descalzos y alma sin pecado
enciendo sahumerios, escucho a Mozart
y sin sufrir los vaivenes del péndulo
sorda a mi Culpa
trato de ser feliz de todos modos
y de alcanzar mi cifra de oro
mientras ella me sigue viendo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario