sábado, 21 de noviembre de 2009

INDIVIDUACIÓN

Siento temblar en mí a mi barrio de la sangre.

La medianoche estalla de frío en un estrellerío mudo.
Camino y escucho al silencio
llegar desde atrás
con sus ecos de túnel.

Desdoblada en algo siniestro
la luna de los poetas miente dibujos en la vereda:
siluetas móviles de hojas de plátano,
ellas inesperadas como roedores,
hojas que se mueven y deslizan
como posibles ratas.

En Mataderos la sangre corre por el costado de las veredas.
Es inútil que trates de no oler
de no mirar,
Ahí está la sangre chorreando de los camiones
en la madrugada,
en el crepúsculo.
Combate del pasado y el presente
desde los ayeres me exploran con asombro
aquellas fragancias del papel tibio,
tinta en palabras frescas,
aroma olido de los paraísos de las acacias,
aquel buscar palabras típicas de poeta
archivo irreparablemente borrado
delete sin copia de seguridad.


El silencio del sábado a la tarde,
es como la paz después de la guerra.
La muerte se huele a través de las grandes heladeras de acero
cargadas con los cadáveres que comerás mañana,
conservados con líquidos que emanan gases letales.

Siento temblar en mí a mi barrio de la sangre.

viernes, 20 de noviembre de 2009

TRES DE LA MADRUGADA

TRES DE LA MADRUGADA

Ahora deambulo en el hielo del aire negro,
y una confunde la sombra de los árboles
con posibles delincuentes escondidos.
Los gatos y los chicos de la villa, pasan a mi lado ...

Soy el hielo el aire y lo negro
el árbol sin su sombra
y soy la sombra misma
la villa de lata trapo y descerebrados
soy el chico arrugado que mira sin ojos
un delincuente pasivo
y no otra realidad que un gato famélico
animal metafísico
principio llevado hasta el final.

Con sueño de dormir de calor humano de hogar
llego inversa a mi casa de quien fuera yo al salir
pues cargo el estallido de la muerte
y es un llegar a la furia y a colores profanos
desesperado palabrerío en la pantalla,
es llegar a eso que me habla de ética y estética
en un lenguaje analfabeto del mero vivir,
y con demencia frígida
la tevé irrumpe inmisericorde
en el sacro espacio
de que llego vestida.

jueves, 19 de noviembre de 2009

CUMBIA

CUMBIA

Lugar de penitencia,
a través del cemento, el nimbo de la llanura
que alguna vez fue la epidermis y hoy es la sangre
se abre paso con la fuerza de una corriente subterránea
sometida a presión desde el pasado.
Animales y hombres dialogan
aquellos muertos, éstos más exánimes que aquellos.
Los segundos son hombres de la semana.
Los primeros son apenas unos ojos tristes
que te harán feliz en familia, sentado a la mesa... el domingo.

Los hombres de la semana, cada vez más abstractos,
no están los sábados a la tarde.
Las virginales mujeres de al lado de casa, perfumadas,
ya no tienen a quien espiar porque ellos
dejaron su carne mortal de orfebres de la sangre
su mundo transitorio de malabaristas del cuchillo
sus delantales y botas enrojecidos
y con su hambre se fueron pálidos
a bailar cumbia en la noche:
"porái ligo una ginebrita que algún tío convide"
"porái ligo una minita de minifalda que me dé calce"

y se marchan... se van yendo... con olor a agua colonia
dejando detrás de sí todo apagado
el sábado a la tarde.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LUNACIÓN

LUNACIÓN

Aún noche profunda van llegando al lugar de penitencia
bultos sospechosos de cargadas espaldas
regresan los hombres de la semana.

Cuadros de lunación en blanco y negro
párpados de luna en menguante
los lunes con sueño,
los lunados lunes cíclicos yesódicos
espejo repetidor de sombras invertidas
van regresando los hombres de la semana

Se calzan botas blancas níveas,
altas y blancas botas que transmutan al rojo sangre
según las horas y las reses carneadas,
y usarán mandiles
albos mandiles que cubran la promesa.

Sus gorritos de lana irán al mediodía a comprar salame:
con todo el oro del mediodía en divina proporción
caerán lentos doloridos
sus apenas contados níqueles
sobre la grasa del mostrador.

El oro está lejos de la Inteligencia Divina al caer en tierra.

Y esos hombres
ya no saben qué hacer para no dejar de ser hombres
ya no saben qué hacer para ser hombres
ya no saben qué hacer para no dejar de ser.

Y la sangre volverá a correr por los costados.

martes, 17 de noviembre de 2009

AURA

A U R A

Mujeres de la semana llegan al lugar de penitencia
arrojando luces de todo tipo ligeras y frescas
con impecable cabello
largo y negro bien lavado, aromático,
que dejan caer hasta la cintura
sobre su espalda torneada.
Aún es de noche.
Ellas van apareciendo alegres como gorriones
cargan sin quejarse objetos pesados,
se doblan hasta el suelo se ensucian con sangre
se abren como tijeras, como compases.
lavan el piso grasiento
comen pan con salame.
Al transcurrir el día, su cabellera se cristaliza y enturbia.
Ellas se duermen y hasta sueñan en el viaje de regreso.
Avanzan por regiones inexploradas
olvidando el unto
que viola el encanto de su pelo con brillo de piano.
Su cabeza marchita decora el vidrio del 104
con una aureola esmerilada.
Luces nocturnas entran a los saltos por la ventanilla.
Turbadora oferta de hidromiel desde dentro,
la mancha de grasa
alrededor de sus cabezas abandonadas
fosforea y titila como el aura de los santos.

Cuando ellas despierten y se alejen
el aura permanecerá
como un sello doctrinal que se manifiesta
respondiendo a la conjura de las luces.

Sólo son ciertas mujeres semanales.

domingo, 15 de noviembre de 2009

SOFTWARE

SOFTWARE

Las mujeres de al lado espían y dicen hasta envidiamos
a esas mujeres semanales que dan conciertos de piano
sobre ese animal nervioso cargado de programas
caja muda que se abre y escribe
al conjuro de botones
casa madre puerta.
Rápidas y seguras, tic tic tic, deditos ágiles,
y ahí se mueven los números en la pantalla
envidiadas por aquellas que salimos a la vereda
a mirar a las personas envidiables
y no a las que duermen y sueñan sobre los vidrios.

Las semanales sabias liberan fragancias exóticas.
Tratamos de adivinar sus vidas misteriosas.
Usan el cabello breve un plumoncito amarillo.
Van al quiosco a comprar cigarrillos
y dejan sus dientes brillando
su cabeza como un sol de bronce bajo el toldo
en el juego de un minucioso recuerdo
del pobre quiosquero
que se pierde en inútiles monólogos interiores.

Ellas fuman como hombres y hablan como actrices
a nuestros ojos y oídos de cimientos no fecundados.
Creemos que se prostituyen
lo cual no excluye envidiar igual.
Son terriblemente misteriosas las sabias.
Deben tener un amante, dos, tres,

¡Si una pudiera despertar un día y ser de pronto una de ellas!
Comprar un programa y cargárselo una misma:
te lo metes por la cabeza y ...
¡enter! ¡enter!

Para colmo ese 104 que pasa de a ratos ...
viriles ellos conducen sin mirar a los lados
gallardos como si montaran a caballo
ásperos indiferentes devastadores
¡Aqui, aquí estoy! cogotes, sin mirar a los lados.
104, 1 + 4 da 5, ¡Ay, Primavera!

sábado, 14 de noviembre de 2009

HARDWARE

HARDWARE

Tener un amante, un marido, un compañero, caricia, olor.
aunque fume
aunque huela a sudor y tenga manías
aunque se emborrache o sea comunista
y se lo puede soñar
mediante saturnales poderes de adivinación
bien lejos de todo esquema solar ya que un
amante, marido, compañero, caricia, olor
es para usar de noche.
Todo consiste en decirlo sin decirlo pues en el barrio
no se hablan esas sucias cosas.
Una ve esos hombres de fierro oxidado manchados de sangre
marido amante compañero caricia olor...
músculos prietos
venas de radiación iniciática
sienes que explotan en ritos de fertilidad
jadeo descontrolado uñas de alfileres clavados
dientes dulcísimos que muerden
placer furioso endemoniado

y te lo sueñan como auténticas poetas sin decirlo jamás
a ese marido, amante, compañero, caricia, olor,
en las noches largas en que el perfume de los paraísos
perdona los insoportables olores que hostigan la ventana
que aún en verano debe ser cerrada en Mataderos.

Si fuera mi marido
no iría al sindicato ni a la huelga.
No pensaría más que en la mesa y en la cama
ese marido, amante, compañero, caricia,
olor que nunca sentirán.