CUMBIA
Lugar de penitencia,
a través del cemento, el nimbo de la llanura
que alguna vez fue la epidermis y hoy es la sangre
se abre paso con la fuerza de una corriente subterránea
sometida a presión desde el pasado.
Animales y hombres dialogan
aquellos muertos, éstos más exánimes que aquellos.
Los segundos son hombres de la semana.
Los primeros son apenas unos ojos tristes
que te harán feliz en familia, sentado a la mesa... el domingo.
Los hombres de la semana, cada vez más abstractos,
no están los sábados a la tarde.
Las virginales mujeres de al lado de casa, perfumadas,
ya no tienen a quien espiar porque ellos
dejaron su carne mortal de orfebres de la sangre
su mundo transitorio de malabaristas del cuchillo
sus delantales y botas enrojecidos
y con su hambre se fueron pálidos
a bailar cumbia en la noche:
"porái ligo una ginebrita que algún tío convide"
"porái ligo una minita de minifalda que me dé calce"
y se marchan... se van yendo... con olor a agua colonia
dejando detrás de sí todo apagado
el sábado a la tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario