miércoles, 11 de noviembre de 2009

SEIS SEIS SEIS NAVAJA

SEIS SEIS SEIS (NAVAJA)

Surge ella la navaja reina en la pantalla
forma y espíritu filo veloz
vuelo inconsciente campo de miedo
y hombres que subrayan. Subrayan cosas invisibles
con voz disonante falsamente vibrada como segura.
Son también ellos hombres de la semana
con trajes oportunos y cuellos impecables.
Suelen empuñar un orgulloso caduceo tambaleante y viejo.

Giran el rostro hacia un lado
despavoridos ojos hacia el otro
mirando a la reina
que se mueve ligero en el aire ¡zum! ¡zum!

Se los ve hablar, sus bocas tiemblan rapidez disimulada,
sus brazos y ojos no paran nunca,
sus cerebros no descansan.
Saben decir cosas en voz muy alta, que no todos entienden.
Es importante que no todo se entienda,
por ese asunto de los suicidios.

Ahí están los crímenes también atados
irremisiblemente atados al pan ausente
al error del pan ausente el pan ausente
al que aluden con frecuencia densa, baja,
aunque impotentes acaban capturados
en sueños de exterminio.
Tienen sus buenas vidas que lucen con orgullo
pues han logrado erguirse sobre sus patas traseras
y se sienten afortunados pero no tanto.

Su expresión parece recordar cierto miedo animal,
como algo terrible que pudiera, todo está bien, está bien,
lo lograremos con rigor y misericordia. En ese orden.
No quiero estar en su pellejo.
Se creen destacados divinos convocados
para armonizar el universo sinfónico de Pitágoras
y ejecutar el habla de su música de las esferas.
No quiero estar en su pellejo. Están puestos a prueba.

En largas filas circulares, se sientan todos los días
para tratar de combatir ese sonido microcósmico inquietante
previsto en los Libros Sagrados.
Analizan... elucubran... discuten... votan. Estudian.

Algunos estudian mucho y alcanzan la experiencia sutil
de la Palabra.
Otros están como en sueños.
Si logran despertar, siempre tendrán su banca segura.
Eso creen.
Con suerte a la salida
habrá un periodista que les haga preguntas.
Con suerte
alguien comentará su proyecto en televisión.
Compartir la idea de un proyecto imposible, ayuda a creer en él.

Pero ahí está la navaja ¡zum! ¡zum! ¡zum!
Y ella los divide, los cortajea.
¿Cómo voy a arreglar lo de la navaja?
¿Lograremos un acuerdo?
¿Tendrá arreglo esta cosa?
Ahí te quiero ver : ¡zum! ¡zum! ¡zum! ¡FAH!

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