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Tener un amante, un marido, un compañero, caricia, olor.
aunque fume
aunque huela a sudor y tenga manías
aunque se emborrache o sea comunista
y se lo puede soñar
mediante saturnales poderes de adivinación
bien lejos de todo esquema solar ya que un
amante, marido, compañero, caricia, olor
es para usar de noche.
Todo consiste en decirlo sin decirlo pues en el barrio
no se hablan esas sucias cosas.
Una ve esos hombres de fierro oxidado manchados de sangre
marido amante compañero caricia olor...
músculos prietos
venas de radiación iniciática
sienes que explotan en ritos de fertilidad
jadeo descontrolado uñas de alfileres clavados
dientes dulcísimos que muerden
placer furioso endemoniado
y te lo sueñan como auténticas poetas sin decirlo jamás
a ese marido, amante, compañero, caricia, olor,
en las noches largas en que el perfume de los paraísos
perdona los insoportables olores que hostigan la ventana
que aún en verano debe ser cerrada en Mataderos.
Si fuera mi marido
no iría al sindicato ni a la huelga.
No pensaría más que en la mesa y en la cama
ese marido, amante, compañero, caricia,
olor que nunca sentirán.
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