TRES DE LA MADRUGADA
Ahora deambulo en el hielo del aire negro,
y una confunde la sombra de los árboles
con posibles delincuentes escondidos.
Los gatos y los chicos de la villa, pasan a mi lado ...
Soy el hielo el aire y lo negro
el árbol sin su sombra
y soy la sombra misma
la villa de lata trapo y descerebrados
soy el chico arrugado que mira sin ojos
un delincuente pasivo
y no otra realidad que un gato famélico
animal metafísico
principio llevado hasta el final.
Con sueño de dormir de calor humano de hogar
llego inversa a mi casa de quien fuera yo al salir
pues cargo el estallido de la muerte
y es un llegar a la furia y a colores profanos
desesperado palabrerío en la pantalla,
es llegar a eso que me habla de ética y estética
en un lenguaje analfabeto del mero vivir,
y con demencia frígida
la tevé irrumpe inmisericorde
en el sacro espacio
de que llego vestida.
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